31 de agosto de 2026
La mandíbula participa en muchas de las actividades que realizamos a diario: comer, hablar, bostezar, reír o incluso respirar . Para que todos estos movimientos sean posibles, necesitamos que la articulación temporomandibular (ATM) y los músculos que mueven la mandíbula funcionen de manera coordinada. Cuando alguna de estas estructuras presenta dolor o una alteración de su funcionamiento , podemos encontrarnos ante una disfunción temporomandibular (DTM) . Las disfunciones temporomandibulares son frecuentes, pero siguen existiendo muchas dudas sobre qué significan realmente. Además, a menudo se confunden con el bruxismo , cuando en realidad son conceptos diferentes. ¿QUÉ SON LAS DISFUNCIONES TEMPOROMANDIBULARES? Las disfunciones temporomandibulares (DTM) son un grupo de trastornos que afectan a la articulación temporomandibular y/o a los músculos masticatorios , pudiendo provocar dolor y alteraciones en el movimiento o en la función de la mandíbula. La ATM se encuentra a ambos lados de la cara, justo delante de los oídos, y es una de las articulaciones más utilizadas de nuestro cuerpo. Su funcionamiento depende de la interacción entre diferentes estructuras: el cóndilo de la mandíbula, el disco articular, la cápsula, los ligamentos y las superficies articulares , además de la musculatura que permite realizar los movimientos mandibulares. Por ello, cuando hablamos de DTM no estamos hablando de un único problema . Existen diferentes tipos de disfunciones temporomandibulares y cada una puede presentar unas características distintas. DTM ARTICULARES Y MUSCULARES Podemos encontrar, de manera general, dos grandes grupos de disfunciones temporomandibulares . ARTICULARES Las disfunciones articulares afectan a las estructuras de la propia ATM. El disco articular, la cápsula, los tejidos que rodean la articulación o las superficies articulares pueden estar implicados. Dependiendo del caso, pueden aparecer dolor, bloqueos, limitación del movimiento o determinados ruidos articulares . DISFUNCIONES DE LOS MÚSCULOS MASTICATORIOS Por otro lado, están las disfunciones de los músculos masticatorios , en las que el dolor o la alteración se relaciona principalmente con músculos como el masetero o el temporal . Pueden aparecer molestias al masticar, dolor al realizar determinados movimientos o una sensación de fatiga y sobrecarga mandibular . Ambas situaciones pueden presentarse de manera independiente o combinarse . DTM Y BRUXISMO: DOS CONCEPTOS DIFERENTES Una de las confusiones más habituales es pensar que disfunción temporomandibular y bruxismo son lo mismo . No lo son. El bruxismo describe una actividad de los músculos de la mandíbula que puede consistir en apretar o rechinar los dientes, o en mantener la mandíbula en determinadas posiciones. Puede aparecer durante el sueño o mientras estamos despiertos. Una DTM, en cambio, hace referencia a un trastorno doloroso o funcional de la articulación temporomandibular y/o de los músculos masticatorios . Por tanto, una persona puede tener bruxismo y no presentar una DTM . Del mismo modo, puede existir una disfunción temporomandibular sin que el bruxismo sea el factor principal . En algunos casos, determinadas actividades de los músculos mandibulares pueden contribuir a aumentar la carga sobre estas estructuras. Sin embargo, reducir todas las DTM al hecho de «apretar los dientes» simplifica demasiado un problema que puede tener diferentes causas y mecanismos. Esta distinción es importante porque el tratamiento debe adaptarse al problema que presenta cada persona . ¿QUÉ SÍNTOMAS PUEDEN PRODUCIR LAS DTM? No todas las personas experimentan las mismas molestias. Los síntomas dependen de las estructuras implicadas y de la naturaleza de la disfunción. Entre los síntomas más frecuentes de las disfunciones temporomandibulares encontramos: Dolor localizado delante del oído o en la zona de la mandíbula. Dolor o sensibilidad en los músculos masticatorios. Molestias al masticar, hablar o bostezar. Dificultad para abrir completamente la boca. Sensación de bloqueo de la mandíbula. Alteraciones en el recorrido de apertura y cierre. Chasquidos, crepitaciones u otros ruidos articulares. Sensación de rigidez o cansancio en la mandíbula. Dolor en la zona temporal o facial. Molestias asociadas en la región cervical. Es importante no interpretar cada uno de estos síntomas de manera aislada . Por ejemplo, tener un chasquido en la mandíbula no significa necesariamente que exista una DTM que necesite tratamiento. Algunas personas presentan ruidos articulares sin dolor, sin limitación y sin repercusión sobre su función . Lo que nos debe orientar es la combinación de síntomas, la presencia de dolor y, especialmente, si existe una alteración funcional . ¿POR QUÉ APARECEN LAS DISFUNCIONES TEMPOROMANDIBULARES? Las DTM tienen un origen multifactorial . Esto quiere decir que no existe una única causa responsable de todos los casos. Puede haber factores relacionados con la propia articulación, con la musculatura, con antecedentes de traumatismos o con la forma en la que utilizamos nuestra mandíbula. También pueden influir determinados hábitos y comportamientos , así como aspectos relacionados con el sueño y el estado de tensión de la persona . Por eso, ante un paciente con dolor mandibular no resulta suficiente buscar una única causa . Es necesario conocer qué está ocurriendo y qué factores pueden estar influyendo en ese caso concreto. EL PAPEL DEL ESTRÉS EN EL DOLOR MANDIBULAR El estrés merece una mención especial porque puede modificar la forma en la que utilizamos nuestra musculatura. En situaciones de tensión es frecuente que algunas personas aumenten de manera inconsciente la actividad de los músculos mandibulares , especialmente durante periodos de concentración o preocupación. Además, cuando existe dolor, este puede interferir con el sueño y generar preocupación o miedo al movimiento. Todo ello puede influir en la experiencia y evolución del dolor . Esto no significa que las DTM sean un problema psicológico. El dolor y la disfunción son reales , pero los factores emocionales y relacionados con el comportamiento pueden formar parte del conjunto de elementos que influyen en su evolución. ¿CÓMO SE DIAGNOSTICAN LAS DISFUNCIONES TEMPOROMANDIBULARES? Una correcta valoración comienza con una historia clínica detallada . Es importante conocer dónde aparece el dolor, cuándo comenzó, qué movimientos lo provocan, si existen bloqueos o ruidos y cómo afecta a actividades como comer o hablar. También se puede valorar el movimiento de la mandíbula, la movilidad, la función de la articulación y la musculatura masticatoria , además de la región cervical cuando resulte relevante. En función de los hallazgos y de las características del caso, podría ser necesario complementar la valoración con otros profesionales sanitarios o con pruebas de imagen . El objetivo no es simplemente poner una etiqueta al dolor, sino identificar qué estructuras están implicadas y qué factores pueden estar contribuyendo a los síntomas . TRATAMIENTO DE LAS DISFUNCIONES TEMPOROMANDIBULARES No existe un único tratamiento para todas las DTM. El abordaje depende del tipo de disfunción, de los síntomas y de las necesidades de cada persona . En muchos casos, el tratamiento conservador constituye una parte importante del abordaje. FISIOTERAPIA DE LA ATM La fisioterapia puede ayudar a mejorar la función mandibular y a disminuir las molestias en determinados pacientes. El tratamiento puede incluir: Educación sobre la DTM y sobre el funcionamiento de la mandíbula. Ejercicios específicos para mejorar el movimiento y el control mandibular. Trabajo sobre la musculatura masticatoria. Tratamiento de la región cervical cuando está implicada. Estrategias para reducir la sobrecarga. Recuperación progresiva de las actividades que generan molestias. La intervención se adapta a cada caso. No se trata simplemente de «relajar la mandíbula», sino de mejorar la capacidad de la persona para utilizarla de manera adecuada y recuperar su función . ¿QUÉ PUEDE APORTAR LA PSICOLOGÍA? Cuando existen factores como estrés mantenido, ansiedad, dificultades de sueño, preocupación excesiva por el dolor o determinados patrones de tensión , la psicología puede complementar el tratamiento físico. El objetivo puede ser aprender a identificar las situaciones que aumentan la tensión, mejorar las estrategias de regulación y trabajar aquellos factores que puedan estar dificultando la recuperación. De esta manera, fisioterapia y psicología pueden complementarse cuando el caso lo requiera , proporcionando una atención más global. ¿CUÁNDO CONSULTAR POR DOLOR DE MANDÍBULA? No es necesario esperar a que las molestias sean intensas para pedir una valoración. Conviene consultar cuando el dolor mandibular se mantiene en el tiempo, aparece de forma repetida o empieza a limitar actividades cotidianas . También es recomendable hacerlo si aparecen bloqueos, dificultad para abrir la boca, dolor al masticar, dolor localizado en la ATM o una alteración significativa del movimiento mandibular . Una valoración temprana permite conocer mejor qué está sucediendo y evitar que la persona tenga que convivir durante meses con molestias que afectan a su día a día. PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE LAS DTM ¿LAS DTM SON LO MISMO QUE EL BRUXISMO? No. El bruxismo es una actividad de los músculos mandibulares que puede implicar apretar o rechinar los dientes. Las DTM son trastornos que afectan a la articulación temporomandibular y/o a los músculos masticatorios y que pueden producir dolor o alteración funcional . ¿TODOS LOS CHASQUIDOS DE MANDÍBULA SON UN PROBLEMA? No. Los ruidos articulares pueden aparecer sin dolor ni limitación funcional . Es necesario valorar el conjunto de síntomas antes de determinar si existe una disfunción que requiera tratamiento. ¿EL ESTRÉS PUEDE INFLUIR EN EL DOLOR MANDIBULAR? Sí. El estrés puede modificar la actividad de la musculatura mandibular y favorecer determinados patrones de tensión. También puede influir sobre el sueño y sobre la forma en que experimentamos el dolor. ¿LA FISIOTERAPIA PUEDE TRATAR LA ATM? La fisioterapia puede formar parte del tratamiento de determinadas DTM . El abordaje dependerá de si el problema afecta principalmente a la articulación, a la musculatura o a ambas, así como de las características individuales de cada paciente. ¿ES NECESARIO TRATAR SIEMPRE UNA DTM? No todas las alteraciones de la ATM requieren tratamiento. La necesidad de intervenir depende de la presencia de dolor, limitación funcional y repercusión sobre la calidad de vida , entre otros factores. UNA VALORACIÓN INDIVIDUALIZADA ES EL PRIMER PASO Las disfunciones temporomandibulares comprenden diferentes trastornos que pueden afectar tanto a la articulación como a los músculos que participan en el movimiento de la mandíbula. Por eso, ante síntomas como dolor mandibular, dificultad para abrir la boca, bloqueos, dolor al masticar o molestias en la zona de la ATM , es importante realizar una valoración que permita conocer qué está ocurriendo, en lugar de atribuir automáticamente los síntomas al bruxismo. En nuestra clínica abordamos las DTM desde una perspectiva integral , teniendo en cuenta tanto los aspectos relacionados con la función mandibular como aquellos factores que pueden influir en el dolor y en su evolución. Si tienes molestias en la mandíbula o sospechas que puedes tener una disfunción temporomandibular, contacta con nosotros para realizar una valoración y conocer las opciones de tratamiento más adecuadas para tu caso .